Mensaje de Diana Márquez en ocasión de la inauguración del Paseo por la Paz en Quequén

Hoy es un día especial, ya lo sabemos. Marca un camino fundacional que va desde la pérdida y el dolor hasta el perdón y una nueva, o quizá no tan nueva, forma de justicia. Es un día de celebración, de conmemoración, de reflexión. Los sentimientos aquí presentes son muchos y muy intensos.

Melisa era una jovencita correntina alegre, bella, estudiante de enfermería, colaboradora, inquieta, que había elegido a Quequén como su lugar en el mundo. Una persona que fundamentalmente estaba llena de amor por todos y llevaba en sí el amor de su madre, sus hermanos, y de todos aquellos que la tenían cerca. Y que tenía un gran amor por la vida.

Hoy este espacio, piedra por piedra, hoja por hoja, está atravesado por el amor intenso y profundo que sentimos hacia ella, incluso hasta los que no la conocimos.

Y llegamos a este camino también por la práctica contracultural y sanadora que nos permite la Justicia restaurativa. Estas prácticas de justicia han existido desde siempre en las comunidades, pero la evolución de los tiempos las hicieron olvidar o dejar de lado. Esta es la justicia del sentido común y está centrada primero en las personas que han sufrido más de cerca un daño y sin olvidar que vivimos en comunidad.
Se trata de compensar, de recomponer hasta donde sea posible el daño sufrido, encontrando soluciones que la justicia ordinaria no llega siquiera a considerar.

La transformación que ha significado que lleguemos hoy hasta aquí es sin dudas profunda y amorosa. Melisa representa ese amor que siempre nos va a acompañar.

Gracias APP, gracias VxP, gracias a los que hoy nos acompañan, y por sobre todas las cosas gracias Mercedes, Daniel, Emiliano y Fernando. Los abrazamos con nuestro corazón para siempre.

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